El agujero en la capa de ozono siguió disminuyendo en 2024 y alcanzó el menor tamaño registrado en los últimos años, informó este martes (16/09) la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Según la agencia de la ONU, la recuperación de esta capa debería completarse para 2066.
- “La tendencia positiva a largo plazo refleja el éxito de la acción internacional coordinada», destacó la OMM.
En la década de 1980, la capa de ozono captó la atención del público, mientras los científicos advertían que su destrucción continua podría tener consecuencias catastróficas para la humanidad y el planeta.
Estas alertas impulsaron los acuerdos medioambientales más exitosos de la historia, creados para revertir este daño. Sin embargo, a pesar de los avances logrados en aquella época, los agujeros en la ozonosfera siguen apareciendo en esta capa que funciona como un protector solar de la Tierra.
Situada en la estratosfera, entre 15 y 30 kilómetros por encima de la superficie terrestre, esta capa está compuesta de ozono, un gas altamente reactivo. Aunque tiene un espesor medio de apenas tres milímetros, protege la vida en la Tierra al absorber y dispersar dos tipos de radiación ultravioleta (UV) emitidos por el Sol.
- Sin ella, los seres humanos sufrirían más casos de cáncer de piel, problemas oculares y debilitamiento del sistema inmunitario. La productividad agrícola se vería perjudicada debido a los daños causados al crecimiento de las plantas, y las cadenas alimentarias marinas se verían interrumpidas.
En la década de 1980, los científicos descubrieron que los clorofluorocarbonos (CFC), gases sintéticos utilizados en aerosoles, como los espráis para el cabello, en refrigeradores, aparatos de aire acondicionado y espumas aislantes, causaban enormes daños a la capa de ozono.
Los CFC ascienden hasta la estratosfera, donde la exposición a la radiación UV los descompone en sustancias como el cloro, que, a su vez, descompone las moléculas de ozono. Este proceso adelgaza la capa de ozono, fenómeno que suele describirse erróneamente como el “agujero de ozono”. Esto ocurre sobre la Antártida debido a las bajas temperaturas, que aceleran este proceso químico.
Cómo se salvó la capa de ozono
En medio de una enorme cantidad de historias medioambientales con finales tristes, la de la capa de ozono ofrece un destello de optimismo.
El Protocolo de Montreal, concluido en 1987, fue un acuerdo mundial creado para eliminar de la atmósfera las llamadas sustancias que agotan la capa de ozono. Hasta la fecha, se ha eliminado gradualmente el 99 % de estas sustancias, lo que, según las estimaciones, podría haber evitado la aparición de dos millones de casos de cáncer de piel.
- “Gracias a un acuerdo mundial, la humanidad evitó una enorme catástrofe sanitaria provocada por la radiación ultravioleta que habría penetrado a través de un gigantesco agujero en la capa de ozono», celebró el secretario general de la ONU, António Guterres, en 2022.
Sin embargo, esto no significa que el problema haya quedado en el pasado. El adelgazamiento de la capa de ozono sigue produciéndose anualmente sobre la Antártida, con variaciones en su forma y tamaño debido a los cambios en la temperatura y la circulación de la estratosfera.
En los últimos años, el fenómeno ha alcanzado dimensiones considerablemente grandes. Un agujero que apareció en septiembre de 2023 fue uno de los más grandes jamás registrados, con una extensión de 26 millones de kilómetros cuadrados, un área aproximadamente tres veces mayor que el territorio brasileño.
Aunque los científicos no consiguen explicar completamente el fenómeno, creen que podría haberse producido como consecuencia de los aerosoles liberados por las enormes erupciones volcánicas ocurridas en el Pacífico Sur en 2022 y del enfriamiento de la capa superior de la estratosfera provocado por el cambio climático.
Lo que sí se sabe, sin embargo, es que estas son anomalías dentro de una tendencia general de recuperación. Se espera que, en las próximas dos décadas, la capa de ozono pueda recuperarse hasta alcanzar los niveles medios mundiales de 1980: para 2045 en el Ártico y para 2066 en la Antártida.
La capa de ozono y el cambio climático
Sin el Protocolo de Montreal, el calentamiento adicional de la Tierra podría alcanzar los 2,5 °C a finales de siglo, según un estudio de 2021 publicado en la revista científica Nature.
Los esfuerzos por salvar la capa de ozono ayudaron a frenar el cambio climático, ya que muchas de las sustancias que agotan la capa de ozono también pueden provocar el efecto invernadero. Según las estimaciones, el Protocolo de Montreal evitó emisiones equivalentes a 135.000 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera entre 1990 y 2010.
- Sin la protección de la capa de ozono, los bosques, la vegetación y el suelo almacenarían 580.000 millones de toneladas menos de carbono.
El protocolo se reforzó posteriormente mediante la Enmienda de Kigali de 2016, que permitió la eliminación gradual de los hidrofluorocarbonos (HFC), gases que provocan el efecto invernadero y que se utilizan en refrigeradores y aparatos de aire acondicionado.
La magnitud y la rapidez de la acción internacional para salvar la capa de ozono son consideradas por muchos una prueba inspiradora de que es posible hacer frente a la crisis climática. Sin embargo, un informe de la ONU de 2023 advirtió que las tecnologías innovadoras para combatir el cambio climático, como la geoingeniería, pueden tener efectos negativos sobre la capa de ozono.
Un tipo de geoingeniería conocido como inyección de aerosoles en la estratosfera — que utiliza gases y partículas capaces de reflejar la luz solar en la atmósfera para reducir el calentamiento global — puede modificar la temperatura, la circulación atmosférica y la producción de ozono en la estratosfera, contribuyendo a aumentar los niveles de destrucción de esta capa.